Cómo limpiar aluminio en casa de forma fácil

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El aluminio es uno de los materiales que más presencia tienen en los hogares, especialmente los más modernos. Lo encontramos en las ventanas, en la cocina, o incluso en ollas y sartenes, incluso en algún objeto decorativo. Asimismo lo podemos encontrar lacado, pulido o también rugoso.

Todos ellos tienen su encanto siempre que estén limpios y una de las cuestiones que nos debemos plantear cuando toca limpiar los objetos hechos con este material es ¿Cómo se debe limpiar el aluminio?

Cómo limpiar correctamente el aluminio

Es un metal que a priori no es difícil de limpiar pero hay que tener ciertas precauciones para no estropearlo, ya que si intentamos limpiarlo con algún utensilio duro puede rayarse y se estropea por completo su vistosidad.
El primer paso para limpiar correctamente el aluminio es limpiarle bien el polvo, usando primero un trapo y después un limpiador jabonoso para ser retirado después con un paño húmedo. No se debe dejar secar al aire porque a veces las gotas dejan marca, por ello hay que secarlo con un trapo de algodón que no suelte pelusa, así lucirá resplandeciente durante más tiempo.

Es recomendable que no se usen ni estropajos ni productos químicos que no sean específicamente para la limpieza del aluminio puesto que también serían los responsable del deterioro del metal en sí.
Si la suciedad es difícil sacarla, siempre se puede dejar en un baño de agua caliente con un poco de jabón, para que la unión de estos productos penetre en la suciedad y sea mucho más fácil retirarla con una esponja suave y tener el objeto completamente limpio en muy poco tiempo.

El paso del tiempo

Como ocurre con muchos metales, el paso del tiempo va haciendo que el aluminio pierda brillo y no luzca tan bien como el primer día. Ante esta situación, el mercado nos ofrece una variada gama de productos especiales que conseguirán recuperar el aspecto de este metal y dejarlo como si fuese nuevo.

Si lo que preferís son remedios caseros, hay muchos y son bastante comunes. Uno es mezclando alcohol y aceite de oliva y el otro es haciendo otra mezcla, pero en este caso de ceniza y jabón. Esta mezcla se pone en un paño y se frota bien el aluminio hasta que vaya desapareciendo la suciedad o volviendo el brillo. Posteriormente retiraremos la mezcla con un paño con agua y jabón y ya solo nos quedará secarlo correctamente. El aluminio de nuestro hogar lucirá como siempre hemos querido.

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