El cabecero de la cama

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El cabecero de la cama es uno de los elementos que contribuyen a  darle mayor personalidad al dormitorio, y por eso, elegir uno que se adecúe a la estética de la habitación, pero también a tus necesidades, es fundamental.

Los hay sencillos y rococós, acolchados y de hierro forjado, de líneas rectas y muy originales….¿Vemos qué puntos debemos tener en cuenta a la hora de elegir el cabecero de la cama?

1.  Cabeceros acolchados

Si sueles ver la tele o leer en la cama, lo mejor es optar por un cabecero que sirva también como respaldo. Para esto, lo mejor es optar por un cabecero acolchado, o como mínimo, tapizado. Es especialmente adecuado para dormitorios minimalistas y modernos.

Si le vas a dar mucho uso a tu cabecero acolchado, opta por uno de colores oscuros para disimular manchas.

2. Cabeceros de hierro forjado

Mucho menos cómodo, pero muy chulos visualmente. Son ideales para dormitorios vintage, con el hierro forjado creando algún motivo. ¡Aunque también los tengo visto de diseño!También resultan ligeros, por lo que son una buena idea para habitaciones no muy grandes.

3. Cabeceros de madera

Para darle a tu habitación un toque rústico, nada mejor que la madera. Es un material acogedor y muy cálido, que valorarás las noches de frío.

4. Cabeceros de cuero

Para looks muy contemporáneos y con un punto chic. Recuerda que al contrario que la madera, el cuero es un material bastante frío, aunque también es una opción a tener en cuenta si sueles pasar el tiempo sentado en la cama, sin llegar al nivel de los acolchados, resulta bastante cómodo.

En cuanto al tamaño, ten en cuenta que si pretendes usar el cabecero como apoyo, es importante que cubra toda la espalda. Más allá de eso, los cabeceros altos son estilosos e imponentes, pero pueden resultar un tanto agobiantes en una habitación pequeña u oscura.

Escoger un cabecero más ancho que la cama, da un look muy sofisticado. A mí me gustan mucho también los cabeceros que ya vienen integrados con las mesillas.

Hay cabeceros que ya vienen con la cama, y otros independientes. Los primeros resultan más baratos y fáciles de combinar, pero los segundos te dan  mucha más libertad.

Y si quieres hacerlos tú mismo, pincha AQUÍ para ver algunas ideas. Una tendencia muy en boga es, simplemente, poner un papel pintado tras la cama que funcione a modo de cabecero. ¡Fácil y resultón!

¿Cómo es tu cabecero? ¿Te costó mucho elegirlo?

Foto vía: Kibuc

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